Repositorios, calidad editorial y métricas: autores y editoriales universitarias ante los nuevos criterios de evaluación (sexenios) de la ANECA

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El Boletín Oficial del Estado (BOE) de 16 de diciembre ha hecho públicos los nuevos criterios de evaluación de la actividad investigadora (procedimiento conocido como sexenios) de la ANECA, con el objetivo «de otorgar más claridad y transparencia al juicio técnico».

Para ello, la ANECA se ha apoyado en una comisión de expertos externos, formada por Ángel Delgado Vázquez, Pastora Martínez Samper, Eva Méndez Rodríguez, Jordi Molas Gallart, Enrique Orduña Malea, Pilar Rico Castro, Ana Isabel Sánchez Plaza y Daniel Torres Salinas. A la que se ha podido sumar la comunidad universitaria en su conjunto y los agentes del sistema de I+D+i español a través de una consulta pública sobre un primer texto borrador, en un proceso participativo y abierto entre los días 6 y 19 de noviembre de 2023, tal y como dispone el artículo 133 de Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas.

Cabe destacar, antes de entrar en harina, que estamos ante un hito —un ejercicio de coherencia y gestión de lo público tan valiente como poco habitual—, impulsado por la nueva directora de la ANECA, Pilar Paneque, nombrada a finales del mes de febrero de 2023, cuyo currículo recoge investigaciones y actuaciones conformes a la ciencia abierta y la ciencia ciudadana. La va pues de suyo.

El borrador (al que llamaremos borrador1) recibió 605 aportaciones de todos los agentes del ecosistema universitario.

Para facilitar la revisión de los cambios introducidos tras la consulta, ANECA hizo público aquel primer borrador (borrador1), marcando los cambios —adiciones, cancelaciones, reformulaciones— en color rojo. Este segundo borrador (al que llamaremos borrador2) es pues un texto intermedio entre el primer borrador y la versión definitiva publicada en el BOE, que permite seguir la evolución del texto y sopesar el proceso en puntos no fáciles, que pueden despistar y/o ser objeto de interpretaciones erróneas.

Las líneas que siguen son una lectura confrontada del borrador1 y el borrador2 –el borrador2 dio lugar al texto definitivo publicado en el BOE—, que quieren arrojar luz, reflexionar, ofrecer recomendaciones a los autores y abrir el prisma de nuestras editoriales universitarias españolas, que son el núcleo del ecosistema de publicación de la ciencia abierta, y deben salir aún más fortalecidas con estos cambios.

El depósito en repositorios de cualquier tipo de publicación académica (artículo de revista, libro, capítulo de libro, etc.) debe hacerse con respeto a la ley de Propiedad Intelectual y a los acuerdos que el autor/los autores haya/n formalizado con la editorial. El requerimiento de ANECA no es publicar en abierto ni implica la difusión en acceso abierto.

Cierto que en el borrador1 de criterios de evaluación se forzaba al autor a depositar una copia de la versión final aceptada para su publicación y los datos asociados a la misma en un repositorio. Se hacía valer para ello el artículo 37 de la remozada Ley 17/2022 de Ciencia, la Tecnología y la Innovación (en adelante, LCTI), y el artículo 12 de la Ley Orgánica del Sistema Universitario (en adelante, LOSU), que apuestan por la accesibilidad en abierto de los resultados de investigación (artículos, libros, capítulos de libros, etc.).

Pero esta obligatoriedad se tacha en el borrador2 y se incorpora —y se reconoce— el derecho de Propiedad Intelectual al que también alude el artículo 37.6 de la LCTI. Se añade asimismo este fragmento ex novo:

En el caso de publicaciones académicas, sean en formato artículo, libro o capítulo de libro, las personas solicitantes deberán aportar evidencia de haber depositado una copia de la versión final de la aportación aceptada para publicación en un repositorio de su institución o en un repositorio temático o generalista de acceso abierto. El depósito podrá hacerse en acceso abierto, acceso restringido, embargado o con acceso solo a los metadatos, respetando en todos los casos la gestión de derecho de autoría amparado por el marco legal vigente en el momento de la publicación.

(véase Criterios generales para todos los Campos, punto 5; la negrita es mía).

En consecuencia, el depósito del trabajo en el repositorio puede hacerse (y es válido) con solo los metadatos (autor, título, lugar de publicación etc.), siempre que haya un identificador persistente (DOI u URL única permanente).

Es deseable que los autores y las editoriales universitarias reflejen en los contratos de edición que realicen a partir de ahora una cláusula que recoja el acuerdo al que lleguen, especificando quién y cómo va a realizar ese depósito y cuál va a ser su modo de acceso: abierto, restringido, embargado o solo de metadatos.

Pudiéndose tratar solo de metadatos, la solución técnica que se plantea es que el repositorio de la propia institución redireccione al OJS de la editorial o a la web editorial, de modo que el tráfico y las métricas asociadas de descargas, por ejemplo, sean controladas por los propios editores, y no se pierdan y/o diluyan en la red (véase punto 3).

Para los libros y capítulos de libros de todos los campos de conocimiento –a excepción del Campo 1. Matemáticas y Física, ANECA reconoce como un criterio preferente de valoración el publicarlo en una colección o un libro que haya «obtenido algún sello de calidad otorgado por una institución de reconocido prestigio».1

Es el caso del sello de calidad en edición académica CEA-APQ, promovido por la UNE, ANECA y FECYT. Los autores tienen a su disposición, a fecha de este post, un total de 63 colecciones de diferentes editoriales universitarias españolas en las que publicar sus obras, que cuentan con la acreditación de ANECA, y no cobran APCs. Véase: https://www.une.es/sello-cea-apq

Con ello se potencia el papel de las editoriales universitarias españolas, sometidas a un proceso de evaluación exhaustivo, frente a modelos de editoriales comerciales. Tal y como se menciona en los criterios de sexenios:

No se considerarán aportaciones válidas los libros y capítulos de libros autopublicados o financiados por la persona solicitante sin el concurso de procesos de evaluación de los originales a través de los procedimientos comúnmente reconocidos.

(véase Criterios generales para todos los Campos, punto 9; la negrita es mía).

Queda por saber cómo hará ANECA para recoger evidencias de dicha evaluación cuando se trate de publicaciones promovidas por editoriales comerciales.

Para romper con el oligopolio editorial y el Factor de Impacto, ANECA valorará cada aportación combinando indicadores cuantitativos (citas, descargas, visualizaciones y visitas) y cualitativos (valora positivamente el acceso abierto a través de la ruta diamante y difusión de datos o distribución de preprints, si las contribuciones han incluido participación ciudadana, si el trabajo ha sido mencionado por instituciones relevantes, etc).

El nuevo reto al que se enfrentan las editoriales científicas universitarias son las métricas de sus webs y plataformas de publicación. En el conteo de descargas, visualizaciones y visitas no será suficiente el conteo básico (vale decir, un número/dato), sino que requerirá que esos datos vayan acompañados de un contexto por países, ciudades e instituciones que hayan accedido. Lo que significa utilizar herramientas como Google Analytics o Matomo (véase un contexto en Vitela Caraveo & Urbano 2020).

Además, la calidad en la gestión y en los procesos editoriales se medirá sobre la información que estas proporcionen sobre tasas de aceptación, tipo de revisión por pares (abierta o no), comité científico e internacionalización. El medio para verificarlo será el de la certificación acreditativa por parte de la editorial.

Las editoriales universitarias españolas deberán tomar el pulso a su labor, midiendo y proporcionando datos que son el know-how de cada casa editorial, desconocidos para compañías como Clarivate o Elsevier. El sistema de comunicación científica se sitúa así en la fuente que la origina, y dotará de mayor transparencia al sistema.

El único ‘pero’ que puede hacerse a este punto es la necesidad de incorporar nuevos perfiles profesionales a los equipos técnicos editoriales universitarios, verdaderos artífices del cambio hacia la edición en acceso abierto y la ciencia abierta desde hace más de dos décadas.

Agradezco a Enrique Orduña Malea (Universidad Politécnica de Valencia), Ángel Delgado Vázquez (Universidad Pablo de Olavide) y Rosana López Carreño (Universidad de Murcia) las correcciones y sugerencias que me han hecho al borrador de este post, compartan o no lo que en él se contiene.

ANECA. Consulta pública

ANECA. Criterios sexenios 2023: https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2023-25537

Vitela Caraveo, A., & Urbano, C. (2020). Analítica web en revistas académicas de acceso abierto: justificación, planificación y aplicaciones. Zenodo. https://doi.org/10.5281/zenodo.3813807

Nota
  1. El sello CEA-APQ computa para los campos 2. Química; 3. Biología Celular y Molecular; 4. Ciencias Biomédicas; 5. Ciencias de la Naturaleza; 6. Ingenierías y Arquitectura (con sus subcampos 6.1. Tecnologías mecánicas y de la Producción; 6.2. Ingenierías de la Comunicación, Computación y Electrónica; 6.3. Arquitectura, Ingeniería Civil, Construcción y Urbanismo); 7. Ciencias Sociales, del Comportamiento y de la Educación (con sus subcampos 7.1. Ciencias Sociales y Estudios de Género; 7.2. Ciencias del Comportamiento y de la Educación); 8. Ciencias Económicas y Empresariales; 9. Derecho y Jurisprudencia; 10. Historia y Artes; y 11. Filosofía, Filología y Lingüística. ↩︎
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